Hook

Claude
Donald Trump lo volvió a hacer. Donald Trump lo volvió a hacer. Y esta vez, con una sola firma, decidió quién tiene derecho a usar el futuro y quién se queda mirando por la ventana. Así me he sentido yo en estos días, como ese niño al que no dejaban salir, el que veía por la ventana como todos sus amiguitos jugaban a la pelota menos él. Solo que aquí, con lo que jugaban no es con una pelota, era la herramienta más poderosa que se ha creado jamás, algo que literal se sentía como tener magia en las manos. Y la regla, según Twitter, era que solo los nacidos en Estados Unidos podían jugar con ella. Fable 5, el salto más grande que ha dado la inteligencia artificial hasta la fecha. Fable traducido al español como fábula, composición breve o cuento corto, y sí que fue corto para nosotros, tan corto que solo le alcanzó para dejarnos una cosa, una moraleja. Es como si Anthropic supiera exactamente lo que se venía, un modelo que nos iba a durar apenas 72 horas y a dejarnos con una moraleja que a muchos no se nos va a olvidar jamás. Imagínate esto, el gobierno de los Estados Unidos tiene leyes de emergencia diseñadas exclusivamente para evitar que empresas americanas vendan misiles, uranio o chips avanzados a sus enemigos. Pero este viernes 12 de junio a las 5 y 21 de la tarde, el Departamento de Comercio de los Estados Unidos usó esa misma ley antimisiles para embargar a un software. Para que entendamos todo este drama, hablemos de nuestro protagonista, Anthropic, actualmente la empresa tecnológica más importante de los Estados Unidos, yo diría tal vez del mundo. Se dedican a la investigación y creación de inteligencia artificial. Siempre se han vendido como los nerds buenos y éticos del sector. Tan éticos los muchachos que a principios de este año el Pentágono les puso un cheque sobre la mesa de 200 millones de dólares para permitirles usar su IA en cualquier propósito nacional. Anthropic los miró a los ojos y dijo, no gracias, no hacemos modelos para vigilancia doméstica ni armas autónomas. Fue tanta la ira del gobierno americano que los catalogó como un riesgo de seguridad nacional. Lo más gracioso de todo es que solo unas horas después, OpenAI firmó con el Pentágono y se llevó el contrato que Anthropic había dejado sobre la mesa. Movámonos al 9 de junio hace un par de días, donde Anthropic lanza su obra maestra, Fable 5. Básicamente una versión comercial y amigable de un monstruo llamado Mythos. Un sistema tan aterradoramente poderoso y sin censura que lo tienen bajo llave por motivos de seguridad nacional. Y para que el público pudiera jugar con él, a Fable 5 le instalaron estrictos filtros de seguridad y reglas éticas a prueba de desastres. Dos días después, el 11 de junio, unos ingenieros de Amazon estaban probando Fable 5 y descubrieron algo alarmante. Lograron hacerle un jailbreak. En otras palabras, le aplicaron ingeniería social. Le hicieron lo mismo que un estafador le haría a una abuelita por teléfono. Lo enredaron tanto que el modelo terminó confundido entre su propia lógica, olvidando todos sus protocolos de seguridad e hizo exactamente lo que le habían prohibido. Entonces, Andy Jassy, el mismísimo CEO de Amazon, levantó la bandera roja y llamó directamente a la Casa Blanca. Esa misma tarde, a la 1 pm, el gobierno contactó al CEO de Anthropic, Dario Amodei. Para sorpresa de todos, tras decirle al ejército de EE.UU. que no se les pueden confiar sus nuevas superarmas de IA, Anthropic decidió dárselas literalmente a todo el mundo. For this is the cyber weapon they said could end the world? That's right sir. Everyone but us? That is correct sir. Are they retarded? Sir, I think they're just gay and evil. Señor, creo que solo son gays y malvados. Supuestamente tuvieron tres llamadas sumamente tensas. El gobierno le exigió a Dario que retire a Fable 5 del mercado inmediatamente y de forma voluntaria. ¿Y qué hizo Dario? Se negó. Dijo que la falla era menor. Y en un acto digno de un niño de primaria, se quejó de que GPT-5.5 de OpenAI hace exactamente lo mismo. ¿Y por qué a ellos no le dicen nada? Al ver que Anthropic no cedía, la Casa Blanca le da un ultimátum brutal de 90 minutos para que desconecte el nuevo modelo. Como Dario no responde, el propio Donald Trump firma la orden de emergencia. Ningún ciudadano extranjero puede usar Fable 5 esté donde esté. Y como Anthropic no tiene forma de pedirle el pasaporte por la webcam a cada uno de sus 30 millones de usuarios. Así que para evitar ir a prisión por violar una ley federal deciden tirar del cable y apagaron Fable 5 y Mythos para todos sus usuarios en el mundo. El caos fue tal que hasta el caso de Andrej Karpathy se hizo viral, uno de los científicos más brillantes del mundo. Aquí un pequeño abre bocas de su CV. En 2015 hizo unas pasantías en DeepMind, los padres de Gemini. Ese mismo año fue miembro fundador de OpenAI. Del 2017 al 2022 se convirtió en el director senior de IA en Tesla y recientemente este año se convirtió en el líder de investigación del mismo Anthropic. Se decía que por no haber nacido allá, tenía prohibido usar el mejor modelo que le proveía su empresa. Y era cierto, legalmente no. Karpathy, aunque no es estadounidense, tiene Green Card, o sea, posee una residencia permanente y ante la ley eso lo convierte en una persona estadounidense. Pero bueno, como Anthropic tuvo que desconectar Fable para todo el mundo en la práctica hasta Karpathy, su mejor investigador se quedó sin acceso. El mundo entero vio este apagón y entró en pánico. Europa se dio cuenta de que depender de la IA gringa significaba que un burócrata puede devolverte a la edad de piedra un viernes por la tarde con solo enviar una carta. Y mientras Anthropic rogaba en Washington, alguien aprovechó el momento perfecto. El creador de GLM, la IA china, salió a Twitter con un discurso casi de manifiesto. Anunció su modelo GLM-5.2, abierto y gratis para todos. Y cerró con esta frase que sonaba indirecta a directa: El futuro de la IA es abierto, y es para el pueblo. El futuro de la IA es abierto y le pertenece a la gente. Esa no es la historia de un programa que falló. Es la prueba de que la IA se ha vuelto tan inmensa que los gobiernos ya la tratan como armas de guerra. Anthropic pasó de lanzar la revolución del siglo a tener a sus mejores ingenieros rogando en Washington DC en solo 72 horas para arreglar este desastre. Y mira, lo más probable es que todo esto se arregle. Que en unos días recompongan el modelo, lo vuelvan a abrir y este viernes quede como una anécdota más en el timeline. Es más, lo más probable es que mientras estás viendo este video ya tengamos acceso de vuelta a Fable 5. Pero ese no es el punto. El punto es lo que nos dejó claro a todos en esas 72 horas. Que nadie sabe realmente a quién le pertenece esta tecnología. Hoy fue un apagón temporal. Pero ¿y si un día deja de ser temporal? Imagínate por un segundo que esto se cumple de verdad. Que Estados Unidos decida que los mejores modelos se quedan en casa y que al resto del mundo solo le envían las versiones más cagaditas. La IA no es una herramienta más, es un multiplicador. Imagínate si ellos programan con un modelo nivel 10 y nosotros con uno de nivel 4. La brecha no se queda igual, se agranda exponencialmente. Ellos construirían más rápido lo que les daría mejores herramientas, lo que los haría aún más rápidos. Y no es quedar dos años atrás, es quedar atrás para siempre. Y la moraleja de esta fábula es: el futuro no es de quien lo crea, es de quien controla la llave. Y esa llave hoy no está en nuestras manos. Gracias por ver. Memento mori.
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