Hook
Un país de la Unión Europea acaba de apagar su central nuclear entera. Primera vez en 48 años. No ha sido un accidente, no ha sido Rusia, ha sido que se ha quedado sin río. Hungría, central de Paks, a orillas del Danubio, genera cerca de la mitad de la electricidad del país. El sábado producía 480 megavatios de los 2000 habituales, y horas después, nada. El Danubio ha bajado tanto que no hay agua para refrigerar los reactores. El gobierno avisa, esto puede durar semanas. No es un caso aislado. Rumanía tiene el sector eléctrico en alerta todo agosto, y estudia apagar un segundo reactor. Francia lleva el verano recortando producción nuclear, porque el agua de sus ríos sale demasiado caliente. Y arriba, el Rin. Aquí es donde esto deja de ser una noticia de clima y pasa a ser una noticia de cuenta de resultados. El Rin es la autopista de mercancías más transitada de Europa. Colonia marcó el sábado 67 centímetros, récord a la baja. Y en Kaup, el punto que decide cuánta carga puede llevar cada barcaza hacia el sur de Alemania y Suiza, vamos camino de 24 centímetros, el nivel más bajo desde que hay registros, desde 1880. Traducción a dinero. Llevar una tonelada de Rotterdam al sur de Kaup cuesta hoy 145 euros. Hace un año 29, 5 veces más. El instituto de Kiel calcula 2 décimas de PIB alemán este trimestre. Y fíjense en el fondo del asunto, toca, todo el foco está en el calor, pero el problema de Europa aquí es de infraestructura, una industria química, logística y eléctrica diseñada alrededor de unos caudales que ya no son fiables. Adaptar eso cuesta dinero en un continente que ya paga la energía más cara que Asia y Norteamérica. La factura de competitividad llega por el sitio más antiguo del mundo, por el agua, y no hay alivio a la vista. Más anticiclón, más calor, un suelo tan seco que se bebe todo lo que cae antes de llegar al río. Atención a las químicas alemanas y al precio de la energía en las próximas semanas, porque estamos viviendo un repunte impresionante alrededor de lo que va a suceder con el precio de la energía, con el entorno de la energía, porque tenemos un problema, y serio alrededor de nuestros ríos. Volvemos otra vez a la fotografía del desastre, del desastre, de la planificación del desastre en Europa, que no ha sabido calibrar, poner encima de la fotografía el entorno en el que debía poner todo el esfuerzo para que energéticamente Europa pudiera ser sostenible. Llega el siguiente golpe, el siguiente golpe energético en Europa que ya está demasiado deteriorada.
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