Hook
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lo más triste es que ahora él se pregunta qué te pasó, como si no hubiera estado ahí mientras tú te rompías. De eso trata Caperuza de Fuerza Regida. Pero, ¿te has puesto a pensar qué llevó a Caperuza a ser así? El punto de vista de Caperuza. Es muy fácil llamarte fría después de que te enseñaron que sentir demasiado siempre terminaba lastimándote. Ahora dice que ya no es la misma, que sale más, que se desaparece, que ya no contesta como antes, que hace cosas que jamás imaginó verla hacer. Y sí, ella, ella no es la misma, pero es muy fácil mirar en quién se convirtió y olvidar todo lo que tuvo que pasar para que llegara hasta ahí. Porque antes de esa versión de ella, existió una mujer que lo amaba con todo lo que tenía, una que le creía incluso cuando todos le decían que no lo hiciera, una que lo defendía frente a sus amigas, una que buscaba una explicación para cada mentira, porque aceptar la verdad también significaba aceptar que la persona que más amaba era la que más daño le hacía. Y no fue una sola vez, fueron muchas veces, muchas noches preguntándose dónde estaba, muchas cosas que descubrió mientras él juraba que ella estaba exagerando, muchas promesas que ya no volverían a pasar, muchos perdones que ella dio pensando que esta vez sí iba a cambiar. Hasta que un día, algo dentro de ella dejó de funcionar y esto no pasó de la noche a la mañana. Él la fue perdiendo poco a poco, con cada mentira, con cada decepción, con cada vez que le hizo sentir que amar era aguantar. Hasta que un día, ella dejó de esperarlo, empezó a salir, a hacer planes sin él, comenzó a conocer gente, a dejar el teléfono boca abajo, a dejar de preguntarse dónde estaba y probablemente a hacer cosas que la versión que él conoció jamás habría hecho. Pero esa es la parte que él nunca entendió, esa versión de ella ya no existía. Ahora él se pregunta qué le pasó a la niña que conoció, pero la respuesta es demasiado simple: le pasó él. Le pasó a amar demasiado a una persona que creyó que siempre iba a perdonarlo. Y eso no significa que todo lo que ella hizo después estuviera bien. Estar herida no convierte automáticamente las malas decisiones en correctas, pero a veces alguien puede decepcionarte tantas veces que terminas perdiendo la forma hasta en la que sabías amar. Y quizá por eso ahora a él le duele ver la diferencia, porque mientras él estaba seguro que ella siempre iba a quedarse, ella estaba aprendiendo, decepción tras decepción, a vivir sin él. Y ella al final no salía para olvidarlo, salió porque por fin entendió que había pasado demasiado tiempo olvidándose de sí misma por amar a alguien más.